
La lectura representa un elemento fundamental para el aprendizaje del ser humano, pues constituye una herramienta básica para la adquisición de conocimientos por la vía escrita. La lectura representa una vía sensorial de adquisición de saberes que están plasmados en papel.
En las sociedades letradas, el éxito académico o laboral se relaciona directamente con la competencia lectora. La lectura es la puerta de acceso a la cultura escrita y a todo lo que esta comporta: autonomía, socialización, conocimiento, información, etc. Es también un potente instrumento de aprendizaje: leyendo se aprende cualquiera de las disciplinas y se desarrollan capacidades cognitivas superiores: la reflexión, la crítica, la conciencia de los procesos de pensamiento propios y ajenos.
La enseñanza de la lectura se encomienda, en la mayoría de las sociedades, a la instrucción formal e institucionalizada que proporciona la escuela; se aprende a leer, en el sentido pleno del término: a interactuar con un texto para obtener una información adecuada según los objetivos que guían la lectura.
En el caso que atañe a este estudio, se encuentran dos dificultades fundamentalmente, en lo que respecta a la lectura. En primer lugar encontramos que el estudiante con esta a estudiar realiza una lectura de forma silábica, lo cual hace que la lectura sea lenta, muy pausada, lo cual conlleva a que no se entienda el mensaje que se quiere transmitir con la lectura realizada.
En segundo lugar, tenemos que este estudiante, al hacérsele ciertas preguntas sobre el contenido de lo que acaba de leer, no responde de manera acertada, lo cual manifiesta que no se está dando la correspondiente comprensión de la lectura. Esto quizás sea consecuencia de lo señalado en el párrafo anterior, es decir, que quizás no se entienda lo que se lee porque no hay fluidez y precisión en lo que se lee.
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